"Un grupo de científicos del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts, llegó hace unos meses a una conclusión irrevocable en sus resultados, tras un éxito suelen llegar otros. El cerebro no aprende de los errores en contra de la creencia generalizada, de los éxitos no sólo se aprende sino que el cuerpo y la mente repiten una serie de pautas de modo que dichos éxitos suelen encadenarse. Nuestro cerebro, tras un éxito, segrega una oleada de un neurotransmisor llamado dopamina y esto se convierte en una enseñanza que provoca lo que popularmente se conoce como "rachas", que los éxitos se repitan." La Rosa de Los Vientos, 12/07/2010, primera hora.
Así comenzaba este interesante programa de radio, en referencia al campeonato del mundo logrado por la selección de fútbol esa misma tarde. Y aprovecho esas reflexiones acerca de la investigación desarrollada para ir un poco más allá.
En términos educativos existe el llamado "feedback" o "retroalimentación", esto es, la información que proviene del entorno o de uno mismo sobre la ejecución y/o el resultado de la misma, en este caso de un patrón motriz, de un movimiento. Este feedback es una poderosa arma educativa, a veces ignorada y otras mal empleada.
Nadie duda que es necesario corregir para mejorar, repetir el movimiento hasta que salga bien, pero con esta nueva teoría "psico endocrina" quizá debamos encontrar el modo de buscar el éxito en la ejecución lo antes posible para que los siguientes aprendizajes sean más fáciles, es decir, proporcionar al educando un entrenamiento donde haya más cantidad de movimientos ya dominados y el feedback sea positivo para introducir unos pocos no dominados aún y que el cerebro los asimile mejor. Se dará la necesidad de entrenar gestos y situaciones que se dominan para abrir canales y que sea más fácil entrenar después lo nuevo. No siempre cosas nuevas y difíciles que lleven a la frustración, sino irlas introduciendo en contextos ya dominados y positivos para el que aprende.
Por tanto, los términos afianzar, reforzar, animar... Cobran más fuerza si cabe durante la competición. Siempre hemos oído que el niño aprende si se divierte, ahora deberíamos modificarlo y decir que el niño aprende si le sale bien.
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